El T55 a prueba: qué dicen los números de las primeras aplicaciones en campo
Hay una diferencia entre creer que un equipo rinde y saber cuánto rinde. La primera es una impresión. La segunda es un dato. Y en DRAP preferimos los datos.
Por eso, cuando el equipo de Tekron llevó el DJI Agras T55 con batería DB1050 a un lote de la localidad de San Francisco para medir su desempeño sobre un rastrojo de maíz, no nos quedamos con la foto del dron volando. Nos quedamos con los números. Cuatro pruebas, condiciones reales de campo, cada variable anotada. Esto es lo que encontramos.

El escenario de la prueba
Las cuatro corridas se hicieron el mismo día, sobre el mismo rastrojo, con el mismo equipo: un T55 cargado con batería DB1050. Lo que cambió en cada una fue la carga de caldo, la dosis y, en dos de ellas, el viento. Mantener casi todo constante y mover una variable por vez es la única forma de entender qué hace cada factor. Así se mide en serio.
La velocidad de trabajo se sostuvo en 49 km/h, la altura de vuelo en 3,5 metros y el interlineado en 8 metros durante las cuatro pruebas. Sobre esa base, empezamos a mover las piezas.
Prueba por prueba
La primera corrida salió con el tanque lleno a 50 litros, dosis de 10 litros por hectárea y viento de 12 km/h. El T55 cubrió 2,55 hectáreas y aterrizó con 24 litros todavía en el tanque y 14% de batería. Una corrida corta a propósito, para leer el comportamiento con carga máxima.
La segunda arrancó con 35 litros, misma dosis de 10 l/ha y el mismo viento de 12 km/h. Resultado: 3,38 hectáreas aplicadas, tanque vacío y 32% de batería en reserva. Acá ya empieza a verse algo interesante, el equipo vació el tanque antes de agotar la energía.
La tercera llevó 40 litros, dosis de 10 l/ha, con el viento más calmo en 8 km/h. Cubrió 3,8 hectáreas, tanque a cero y 18% de batería restante. El viento más bajo permitió aprovechar mejor cada litro.
La cuarta fue la más reveladora. Con 34 litros y bajando la dosis a 8 l/ha, con viento de 8 km/h, el T55 alcanzó 4,22 hectáreas, el mejor número de las cuatro, terminando con el tanque vacío y 20% de batería.
Lo que los números dicen por debajo de la tabla
Una planilla de resultados es apenas el principio. El valor está en lo que se deduce de ella.
La dosis manda sobre la cobertura. Entre la tercera y la cuarta prueba está la lección más clara. Bajar la dosis de 10 a 8 litros por hectárea llevó la cobertura de 3,8 a 4,22 hectáreas, una mejora cercana al 11% por carga, con menos caldo embarcado. Para el que trabaja grandes superficies, ese porcentaje se traduce en menos recargas, menos tiempo muerto y más hectáreas cerradas por jornada.
La batería acompaña al tanque. En tres de las cuatro pruebas, el T55 vació el tanque antes de quedarse sin energía, terminando con reservas de entre 18% y 32%. Esto dice algo valioso sobre el balance del equipo: la autonomía de vuelo está bien dimensionada para la capacidad de carga. La batería DB1050 no es el cuello de botella.
El viento pesa, y el T55 lo soporta. Las dos primeras pruebas se hicieron con 12 km/h de viento, una condición que a muchos equipos los deja afuera. El T55 trabajó sin problemas y sostuvo la calidad de aplicación. Esa tolerancia amplía la ventana operativa, esos días de viento en los que el dron sigue volando mientras otros esperan.
Por qué medimos
Podríamos haber publicado la foto del T55 en pleno vuelo y listo. Elegimos el camino largo: medir, anotar, analizar y compartir. Porque un productor que invierte en tecnología merece decidir con datos, no con promesas.
Estos son los primeros resultados del T55 en nuestra región, de la mano del equipo de Tekron. Vienen más pruebas, más cultivos y más condiciones. Cada una suma a un objetivo simple: que cuando te sentés a elegir un equipo, tengas números reales sobre la mesa.
En DRAP, la tecnología se mide. Y los resultados se cuentan.




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